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Del 18 de noviembre al 13 de diciembre de 2009
HORARIOS: - Martes a Viernes de 17:00 a 20:00 horas. - Sábados de 12:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas. - Domingos de 12:00 a 14:00 horas.
El Centro Cultural La Alhóndiga acoge la exposición Trajes de Cine, con fondos la Sastrería Cornejo, que ha sido comisariada por Solene y Eliseo de Pablos, y que mostrará el vestuario original que utilizaron los actores en películas rodadas en España: el traje que llevó Charlton Heston en El Cid, el de Russel Crowe en Gladiator, el de Assumpta Serna en El maestro de esgrima, el traje de época de Natalie Portman en Los fantasmas de Goya o el de Penélope Cruz en La niña de tus ojos.
Otras películas que se podrán evocar a través de su vestuario en esta exposición son: La mala educación, Las 13 rosas, Lola, la película, El reino de los cielos, Vidoq, Volaverunt, Ay Carmela, El laberinto del fauno o El perro del hortelano.
VESTIR LOS SUEÑOS
Cien años después de la aparición del cine de ficción nadie duda de la gran importancia del vestuario en la realización de películas. La estética en el cine ha tenido siempre una consideración especial, aunque su tratamiento haya pasado por diferentes concepciones.
Los comienzos del cine son documentos realistas de una realidad social que se reflejaba en la pantalla. No había vestuario propiamente dicho en esas realizaciones aunque se buscaba una determinada estética para valorizar aun más si cabe el realismo de las imágenes. Si se pretendía denunciar la pobreza de una zona, era necesario que los personajes estuvieran mal vestidos, si fuera posible con andrajos, para así dar mayor fuerza a la denuncia fílmica.
No es hasta el cine de Emile Griffith cuando el vestuario se confoma como una parte importante de la realización cinematográfica. Sus películas de masas, muchas de ellas del género histórico, aportan un cuidado vestuario con diseños que van desde las propias reminiscencias históricas de cómo se vestía en la época, que estaban en la mente del gran público, a la toques de creatividad definitoria de los personajes. Muchos de los clichés de cómo pensamos que se vestía en determinada época se los debemos al cine de Griffith y al de los realizadores de los años 20. Posteriormente se ha demostrado que reyes, reinas, héroes y villanos nunca habían vestido así.
La evolución del vestuario va parejo al del propio cine, ya convertido en un fenómeno de masas. La aparición de los conceptos tridimensionales que aporta Eisenstein a la pantalla de la mano de las montajes de Meyerhold, le dan otra dimensión sobre todo a los personajes secundarios y también al propio escenario. No solamente hay que vestir a los actores sino también a la escena, a sus decorados, que a su vez tienen que ir en consonancia con las vestimentas de los actores. Los años 50 conforman una nueva estética del vestuario de cine.
La contratación de grandes diseñadores aporta una nueva estética al cine que va a trascender sustancialmente en la moda popular, en las formas de vestir de la gente corriente. Estos creativos del vestir van a utilizar las películas como una gran pasarela desde donde van a influir de una forma importante en la moda de su tiempo. Los vestidos de Audrey Hepburn,Ava Gadner, Rita Hayworth,Cary Grant, etc, van a marcar tendencia y se van a imponer socialmente. Esa influencia cine-moda, se va a extender en Europa a través del las cinematografías francesas e italianas.
En el cine actual el vestuario ha alcanzado su máxima importancia y consideración, llevando a ser un elemento fundamental en la producción. No se concibe una realización cinematográfica sin un cuidado proyecto de vestuario en consonancia con la escenografía y la propia historia que se quiere contar. Especial importancia se ha dado a los trajes en las películas históricas, donde se ha pasado de vestuarios de idea, a vestuarios muy cuidados, que reflejen no solamente la posición social y la personalidad del personajes, sino también que participen de un realismo histórico que haga más creíble lo que allí se cuenta. Estos vestuarios son en la mayoría de las ocasiones consecuencia de rigurosos estudios históricos que consideran no solamente las fuentes escritas, sino sobre todo los legados pictóricos que reflejan fielmente los vestuarios de las distintas épocas.
Trajes de Cine, ofrece una cuidada selección de trajes de películas de los últimos 50 años. Vestimentas de títulos tan significativos en la historia del cine como El Cid, La Caída del Imperio Romano, Gladiator, etc, se combinan con vestuarios de de complicada estética como Vattel, El Perro del Hortelano, La Conjura de El Escorial o El Reino de los Cielos. También se ofrecen sencillas sastrerías propias de tiempos más cercanos, Las Trece Rosas, Camarón, El Laberinto del Fauno o La Mala Educación. Una magnífica exposición que vestirá los suelos de los espectadores y que los hará protagonistas de muchas películas.
Eliseo de Pablos Director de MUCES
Trajes de Cine, entre realidad y ficción
Cine y moda siempre han ido de la mano, ambos han compartido los mismos anhelos desde el comienzo, una historia de historias contadas a través de la imagen. Desde la aparición del cine y su posterior conversión en fenómeno de masas, la moda jugó un papel esencial en la necesidad de hacer real lo irreal y viceversa. El vestuario, en un comienzo, participó como objeto dentro de los films para paulatinamente irse convirtiendo en sujeto, en un elemento más del lenguaje dentro de sus medios expresivos, deviniendo un excelente vehículo para divulgar e implantar gustos en la moda. El cine participó así, aunándose con otras manifestaciones artísticas como el teatro o la ópera, del fenómeno de generalización del gusto. Sin embargo, también hay que apuntar que este binomio moda-cine no fue una relación de un solo sentido, el vestuario influyó en la realidad pero también la realidad lo hizo en el vestuario.A través de la historia contemporánea podemos vislumbrar como las necesidades del público y lo que el cine le proporcionaba estaban relacionados con el estado anímico y los procesos sociales que se desarrollaron, promovidos, a grandes rasgos, por fenómenos como la liberación social femenina, las dos Guerras Mundiales, la Gran Depresión, etc., así, los modelos ofrecidos por la industria cinematográfica son fiel reflejo del sentir de una época. De esas mujeres que socialmente comienzan a tener protagonismo dan fe las atrevidasVampiresas o las divertidas flappers de los años 20. Los años 30 fueron la época dorada del glamour, medida que se materializó como vía de escape y fantasía al crack bursátil, anhelándose el estilo de la gran pantalla, Joan Crawford, Marlene Dietrich o Greta Garbo se convirtieron en iconos a través de su vestuario, que fue copiado hasta la infinidad. El glamour siguió siendo una eficaz herramienta de evasión tras la Segunda Guerra Mundial, unido a un derroche a gran escala, que, como fórmulas, influyeron de manera evidente en el vestuario de cine y en la moda del momento. Quien no recuerda, incluso en la actualidad, el vestido y los guantes que luce Rita Hayworth en Gilda, el cardigan que llevaba Joan Fontaine en Rebecca o la gabardina de Bogart en Casablanca.
En el cine, la exhibición del vestuario puede ser algo puramente accesorio, mientras que otras veces se ha mostrado como un elemento esencial. En ocasiones, podemos contemplar como se promueven modas ya establecidas, mientras que en otros casos se evidencia una voluntad de transportar estilos del celuloide a la calle, de ser conscientemente fuente de inspiración creando una serie de modelos preestablecidos. Detrás del vestuario esta la consciencia de lo visual como transmisor de metáforas, símbolos y conceptos, a través de éste se construye y perfila un personaje, un carácter, un modo de vivir, una historia o proceso histórico o la interpretación de éste, un lenguaje no verbal que el espectador comprende y asume llegando incluso a cambiar su identidad. En ocasiones el artificio se oculta para exponer pura realidad, hacer verosímil la narración, creándose apariencias que supeditan a la narrativa, a los personajes o las estrellas. El papel del diseñador de vestuario, en cualquier caso, es esencial a la hora de crear esos iconos, de proporcionar dosis de realidad o de fantasía, de comunicar a través de un color, una textura o un modelo de vestir.
A partir del concepto de cine como industria, cada vez se hizo más necesaria la organización de tareas y distinción de las funciones dentro de ésta. El vestuario, que en los inicios del séptimo arte fue algo más accesorio, definido por el director e incluso por los propios actores, se perfiló como algo tan importante y esencial que evolucionó hacia una especialización cada vez mayor hasta el nacimiento del diseñador de vestuario. Fueron determinantes en ello la creación y consolidación de los Estudios y la proliferación de cine de ficción, que hacían necesario una ordenada estructura de producción y cierta caracterización de actores y actrices. El cine histórico, en particular, supuso todo un reto a la hora del diseño de vestuario, evolucionando desde una falta de interés en el rigor histórico, fruto de una mínima investigación y de la carencia en la formación en el público al que iba destinado, hasta una especialización cada vez mayor, basada en rigurosos estudios, de manera que el vestuario proporciona una sólida caracterización y ambientación fílmica a la par que un fehaciente documento histórico.
La exhibición del vestuario, que forma parte de la narración, con el lenguaje fílmico siempre se percibe de forma especial y en ocasiones con una intencionalidad específica. Las técnicas de la fotografía del cine posibilitan dotar a la indumentaria de ese toque mágico a la par que verosímil.No se trata tan sólo de telas y diseños, sino de cómo están filmados, se trata de luz, de angulaciones, de disposiciones espaciales de los personajes, de planos,música o decorados, todo un discurso audiovisual que permite entender el vestuario de una manera global, formando parte de un todo, de ahí que en su exposición en una sala o museo en muchas ocasiones cause extrañeza puesto quedan fuera de ese contexto ideal donde nacieron. Por otra parte, el observarlos fuera de de los films, como en esta muestra, nos permite contemplar el vestuario de una forma tan objetiva que evidencia la relación intrínseca del medio cinematográfico con el vestuario, ese maravilloso camino de ida y vuelta en el que la realidad entra en el cine y se transforma para salir y llevarse consigo algo de cinematográfico e irreal. La muestra Trajes de Cine, con motivo de la 4ª Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia, pretende aunar diseños de señaladas películas del panorama nacional e internacional y reunir a grandes nombres de la historia del figurinismo cinematográfico.Cuenta con diseñadores de la talla de JanyYates, con su Oscar al Mejor Diseño deVestuario por Gladiator en el año 2000, la británicaYvonne Blake, nominada al Goya al Mejor Diseño deVestuario por Los Fantasmas de Goya en 2007, Jean Pierre Larroque que obtuvo el César Meilleurs Costumes por Toulouse-Lautrec en 1999,Yvonne Sassinot de Nesle, nominada al César por Vattel, Javier Artiñano,Goya al Mejor Diseño deVestuario por El Maestro de Esgrima en 1992 y Goya por El Rey Pasmado en 1991, o el madrileño Pedro Moreno con el Goya al Mejor Diseño deVestuario por El Perro del Hortelano en 1996.Con esta exposición pretendemos que el espectador pueda recorrer muchos de estos premiados diseños, comprender la complejidad y la importancia que entraña el vestuario dentro de la industria cinematográfica, disfrutar de un verdadero ejercicio de imaginación y creatividad como es el figurinismo y experimentar en la realidad de un poco de ficción.
Solène Gaëlle de Pablos Hamon Comisaria de la exposición
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